Vaya racha llevamos...

Los 23 meses de Eli están siendo un horror. No sabemos que le pasa. Nos tiene preocupados y claro eso genera inquietud y peleas por tonterías, en casa. Sabemos que debemos mantener la calma y seguir a delante hasta que pase el temporal, pero el cansancio hace mella, al final caemos enfermos y todo empeora. 
Resulta que Eli ha entrado oficialmente en el mundo rabieta. Ya había debutado algunas veces con comportamientos desmedidos de vez en cuando, pero lo de estas semanas se sale de madre. 

Siempre ha sido una niña con mucho temperamento. Es cabezota y tiene a quien salir pero alucino con lo taxativa que llega a ser. Con el tema comidas (ya me da hasta hastío hablar de esto) hemos ido empeorando. Ahora acepta apenas 4 cosas que le gustan y lo demás es No. Pero no, ni de “la última cucharadita y ya.” Como diga que no, no se la convence ni con un millón de Peppas Pig.
Como digo voy a pasar de hablar de alimentación. Por que es un caso perdido. Algun@ se llevara las manos a la cabeza, pero por más que he luchado que comiera de todo y sano al final las únicas veces que he cedido un poco dándole cosas que sé que le gustan, al final creo y siento que han sido mi perdición. “Si no las hubiese probado...” me digo a mi misma culpabilizándome por lo mal que come. Pero mi hija es así. Es mal comedora y tiquismiquis con la comida y debo adaptarme.

En fin… desde hace semanas Eli ha pegado un cambio a peor en su conducta. No se si achacarlo a la Escuela, si dar por hecho que está en los “terroríficos dos” o que está mala y por eso se comporta de esta manera. 
La cosa esta así desde hace semanas: voy a recogerla a la Escuela, y allí esta contenta y me saluda muy alegre. Vamos hacia en coche y al meterla en la silla comienza a llorar sin parar, a retorcerse, y se pone tiesa como un palo escoba. Vamos que me monta unos pollos
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tremendos. Hasta que la coloco en la silla… me dejo 2 kilos en el proceso. Llegamos a casa y entra enrrabietada nivel máximo. Intento ponerla el pijama y luego calmarla. Pero nada funciona. Total que he optado por dejar que se desahogue en un lugar seguro llamado suelo, y sin nada peligroso a su alrededor por que también le ha dado por destruir todo lo que toca. Muchas veces ante estos arrebatos me deja sin palabras (yo que no me callo ni debajo del agua…) tantos días así, con este mal humor continuo por todo. 
No quiere comer, no quiere jugar con nada. Por que esa es otra que me tiene venga a darle vueltas. No se si habrá algún niño (seguro que si) que pueda tener la suerte de disponer de su madre las 24 horas del día para jugar. Eli tiene esa suerte. Con este tiempo de frio y de virus, no nos queda otra que quedarnos en casa. Bueno, pues yo me pongo con ella tooooooodas las tardes. Saco la alfombra y le digo "elije algun juguete, vamos" o a veces los cojo yo. A veces con material reciclado… a veces pegatinas. Pues nada. Que se cansa a los 5 minutos. Y lo entiendo perfectamente, es pequeña y su concentración por cualquier cosa es corta. Pero es que le propongo hacer otra cosa, lo que sea ¡y se aburre conmigo! Dice “¿a sillón?” y ahí que quiere estar viendo la tele. Por lo tanto me cabreo y tele fuera. Ponemos música normalmente por que se queda zombie. ¡Con lo dispuesta que soy yo para jugar a lo que sea! Me da igual tirarme al suelo que leer cuentos que jugar a pasar arroz de un tarro a otro. De pequeña echaba de menos que mi madre no jugase conmigo… ¿Qué niño no querría jugar con sus padres? A veces ya cansados le decimos que juegue sola un ratito en su habitación. Pues no quiere. Antes se quedaba bien. Y ahora son gritos constantes con “¡Mamá upiiiiii!”
Cualquier cosa que le propones nueva o algo divertido va enfadada y llorando como las locas. Hemos llegado un punto que no sabemos como hacer. Lo intentamos ignorando sus rabietas, lo intentamos calmándola y diciéndole que se le pasará, a veces, se nos escapan gritos… y si a esto le juntas que estábamos moscas por que pudiera tener alguna enfermedad… esto ya no me supera solo a mí. ¡Si no al relajado de su padre! Nos tiene completamente descuadrados. Al final fui a la pediatra y le comente que la veíamos rara, que tenia un tripón enorme (esto a veces puede ser por ser celiaco) que solia hacer caquita dura y de repente tenia diarrea... que había perdido el poco apetito que le quedaba, que tenía muy mal humor casi siempre y que la veíamos como baja de energía. 
Total que me preguntó “¿no te estarás obsesionando con celiaquías o intolerancias?” “pues no… pero me gustaría descartarlas.” Le dije convencida. Al final se apiado de mi y le mando unos análisis de heces y pis que ayer pudimos entregar… (eso da para otro capitulo) y a esperar hasta el viernes a ver si tuviera algo que se nos escapa. Pero estoy casi segura de que no le pasa nada. 
Lo mismo se ha juntado todo. El frio que hace que se propaguen mas virus. Que en el cole se pegan de todo y no termina de encontrarse bien. Que ha descubierto que los niños pegan y ella también lo hace… o que simplemente esta creciendo y se rebela ante todo. 
Vamos que nos tiene K.O. y no damos pie con bola.

La cara oculta de la maternidad

No suelo comentar en el blog cosas que veo en la tele. Mi espacio es un diario personal de mi experiencia con la maternidad. Lo creé para desahogarme y ayudar a otras madres que si me leían y se identificaban con mi experiencia pudieran sentirse un poco mejor sabiendo que habría alguien en la misma situación… y voy a seguir con esta línea. No tengo pretensiones de nada y me gusta la libertad que me da el poder escribir sin que me importe nada más. Ni visitas ni comentarios. Lo digo de verdad. Lo hago por hobby y por terapia personal. Por autoconocimiento, por que me gusta escribir y ya está.
Con ese pensamiento y  la suerte de disponer estos días de algo más de tiempo (por que soy muy aplicada -voz de repipi- y he terminado las primeras tareas de los módulos de este año) me he puesto el programa de Samanta Villar, mientras la niña se echaba la siesta. Desde que soy madre me intereso más por estos temas y aunque yo paso de las polémicas que se crean alrededor de frases poco acertadas, si me gusta ahondar en lo que de verdad se quiere transmitir con esa frase que va mas allá de una publicidad positiva o negativa que se quiera dar. Esta claro que hay frases que se dicen para crear debate y polémica y también, lo que viene bien al trabajo de esta periodista,  le da publicidad, se crea expectación, hay morbo por ver el programa y lo que se hace ahora, que es comentarlo en twitter y demás para agrandar más la cosa… Pero como digo, voy más allá. Y sinceramente sé y entiendo perfectamente lo que Samanta quiere decir con esa frase. Me refiero a la comentadísima “ser madre es perder calidad de vida”

Si hecho la vista atrás y desde que soy madre
la hecho mucho… mi vida era plena antes de ser madre. Tenia un trabajo aunque bastante esclavo y mal pagado… tenia una cierta libertad de que si tenia un día libre a la semana podía hacer lo que quisiera. No veía mucho a mi marido la verdad… por que últimamente la cosa en lo laboral se estaba poniendo fea pero teníamos nuestro espacio, y aunque discutíamos de vez en cuando por que somos dos caracteres fuertes,  teníamos una vida tranquila. La que los dos habíamos hecho juntos. Después de todas las mierdas que tuve que vivir en mi casa con poco me conformaba la verdad. Con vivir tranquila y disfrutar de un día de cine y cena o… alguna excursión me valía. Disfrutar de nuestra libertad de vivir solos y hacer lo que quisiéramos sin  preguntar a nadie. Siempre hemos sido muy independientes.

Así que para no darle mas vueltas. Sí estoy muy de acuerdo en la profundidad de la frase: “Ser madre es perder calidad de vida.” En mi caso si creo que es cierto. Duermo menos, aunque tengo suerte que mi peque es dormilona y no nos suele dar muchas noches horribilis… tengo que estar a full todo el tiempo para dar lo mejor de mi, a mi hija, estoy limitada a hacer mi trabajo en horas que ella este dormida. Soy la máxima responsable de su cuidado y protección ya que mi marido pasa el día fuera de casa… me tengo que ocupar de la casa,  de la niña y de llevar adelante mis estudios y hacerlo con una sonrisa en la cara por que “oye, no te quejes que tú no trabajas” ¿En serio? Y si estoy mala o ella lo está, la que se ocupa de ella soy yo. Pase lo que pase. No tengo tiempo para nada más que ella o mis estudios y los estudios me los saco en mi tiempo libre.
Y aquí viene otro quid de lo que se habló ayer en el programa. “La felicidad mía no va a depender de mis hijos” no puedo estar mas de acuerdo y sentirme más identificada con esa frase. A los meses de nacer mi hija me empecé a sentir una inútil total. ¿Trabajar? No podíamos. Lo que yo ganase iba a parar directo a una guardería. Con lo cual, no nos salía a cuenta.  Así qué me quedé en casa. Pero yo no puedo estar sin hacer nada. Y pensaba “¿Qué será de mi cuando la niña entré al cole de mayores? ¿Otra vez a lo mismo de antes? No. No quería otra vez eso. Comencé a pensar que si quería ser otra cosa en mi vida debía ponerme las pilas pero ya. Y al final con el apoyo de mi marido y mi cabeza loca hormonada… me lancé al estudio. Me veo en un futuro trabajando de algo que me apasiona (aunque haya encontrado mi rumbo o llámalo vocación, un poco tarde) Cuando pensaba en el futuro no quería verme en casa esperando  que mi hija viniera del cole o a mi marido del trabajo. ¿Por que? Yo también  quiero crecer y tener mas facetas a parte de la de ser madre. Yo también quiero tener independencia económica y sentirme realizada. 

Otra de las preguntas que se trató en el programa bastante peliaguda y que me parece tabú… “¿Te has arrepentido de tenerla?” Pues voy a ser muy sincera. A veces sí. Ahora por ejemplo estoy pasando una etapa en la que me siento más segura, creo que ya he conseguido saber lo que hago con la niña y… estoy encantada de haberla tenido peeeero esto no fue así siempre. No, no. Si he llegado a decirle muchas veces a mi marido que no teníamos que haber sido padres. Pero reflexionándolo y no en una de nuestras discusiones. Primero, no estaba preparada para cuidar de un crio  y segundo, no estaba preparada para renunciar a mi libertad. Estuve mucho tiempo pensando que me arrepentía y no me importa decirlo. Creo que para aprender a ser madre se necesita tiempo. 

También opino que los hijos separan más que unen. El intríngulis está, en lo fuerte que sea tu relación con la persona que has tenido esos hijos. ¿Se supera? Se pasan rachas mejores y peores pero yo creo que la relación si queda trastocada en muchos sentidos. O se pasa a otra fase. 

Pero también tengo que decir que a mi tener a
mi hija no me ha destruido. Para nada. Al contrario. He sufrido lo que no esta escrito eso si es verdad. He pasado una depresión postparto sin saber que la tenia y sintiéndome una loca neurótica. Pero… no se como supe reconducirme. Y si no fuera por que he tenido a mi pequeña princesa, no hubiese dado el paso de estudiar Educación Infantil. Y eso me hace tremendamente feliz. Por que siento que puedo y para mi poder hacer una cosa y conseguirla me llena y me da fuerzas para más. Por ella, intento ser la mejor madre que pueda tener. A mi ella no me ha destruido. Me ha construido.


A media lengua

Desde hace tiempo, quería hacer un recopilatorio de palabras que Eli ha ido aprendiendo. Esta etapa que estamos viviendo de reciente comunicación verbal esta siendo chulísima. Nos entiende todo lo que decimos, y aunque mola mucho, tenemos que tener cuidado y procurar tener un lenguaje apropiado ya que en casa pecamos bastante de decir tacos. Al final voy a terminar poniendo una hucha y al primero que diga una palabrota, ¡mete ficha! No puede ser. Ando preocupada, por que en cualquier momento suelta una perla y eso, solo es culpa de lo que oye de sus padres. Pues eso que a mi se me escapan cuando me enfado... a su padre, por que si... y queda fatal.

Volviendo al tema, la peque habla bastante. A
ver, no como un niño de 3 años, claro, pero a mi me sorprende muchísimo que cada día diga una palabra nueva y generalmente la pronuncia genial para la edad que tiene.
A 4 días para hacer 22 meses (¿Cómo puede haber pasado todo este tiempo ya?) Eli ya dice medio bien: 

Los colores. Para ella, todo es Amaillo. Ya va diciendo mas lolo (rojo) lola (rosa) alul (azul) pero desde el principio a sido el Amarillo.

La comida. Dice perfecto pavo, pan, papilla, galleta, huevo, patata y medio bien... naranla (naranja), manina (mandarina), patanono, (platano) manana (manzana), macanono (macarones) macalar (calamar) apa (agua) peti (petit) chicha (salchicha) alo (arroz)...
Los champiñones para ella son huevos. 

Cuando la vestimos, señala la ropa y dice panton (pantalon) y patos. Le gusta que le ponga caleta (coleta), la eche conona (colonia) y la peine con el (penne) 

Los animales. Pronuncia muy bien vaca, pato, mono y dice en su media lengua gaina (gallina) pitos (pajaritos) 

Con las cosas de casa, sillon y silla, los dice genial. Le cuesta mas decir peta (puerta) ucha (ducha)...

Sabe todas las partes del cuerpo. Hasta las que menos crees... el otro día me dice "codo", ¡señalandose y todo! Así sin más y yo  me quedo con esta cara. 😲 Dice muy bien nariz, pelo, mano... A media lengua: pena (pierna) olo (ojo) pes (pies), ente (dientes)...

Sus frases. ¡A caillo! (Se ha caido) mamá upi  (a dosmil por hora) no ne canente (no esta caliente) alguna vez se ha quemado la lengua y esta un pelin obsesionada con la temperatura de la comida. En su caso dice Filloooo (frio) y cuando ve algo roto dice: no a roto, no a roto. Casi todo lo dice a toa velocidad y repetidas veces. Hasta que no la contestas algo no se calla. Divertido ¿eh?

En halloween aprendio a decir "medoooo" en plan fantasma.

Se sabe el nombre de mucha gente y los dice genial excepto algunos. Maiano, manano, quis, sisi, van... Adora a Peppa Pig. ¡Y pronuncia George como si hubiese estudiado ingles desde que nació! 
A veces empieza a cantar "ananita ananita..." entiendo que se lo cantaran en el cole. Creo que lo que quiere decir es: Arañita arañita, sube la escalera... ¡jajaja! ¡Seguro que sabes de la canción que hablo! Otra veces coge el teléfono, se sienta en su hamaca con las piernas cruzadas y se lia ha hablar con el tono de llamada... "Abuu? Quen e? No ta. No. No." ¡Es tronchante!
Cuando me enfado y le hablo seria, me mira entrecerrando los ojos y al minuto me dice "hola mamáaaaa" con un tono que podría derretir hasta el mismisimo diablo y como diciendo "no te enfades, por fi". Es alucinante. Tiene un poder brutal sobre nuestras emociones, no quiero decir que nos chantagea a conciencia, pero sabe perfectamente cómo puede hacer las cosas para contentarnos. A veces nos deja K.O. Pero claro que va a decir su madre no? Yo pienso que es lístisima... y que en comunicación va adelantada para lo poco que sé yo de niños. Pero eso es lo que pienso yo claro. 

Y hasta aquí la incipiente lengua de mi hija. Seguro que se me quedan muchas palabras en el tintero... Pero he tardado en escribir este post una eternidad, así que, me conformo con poderlo publicar. 
En fin,  que esto no ha hecho mas que empezar y ¡qué bien me lo estoy pasando!

¿Esta el tuyo en esta fase tan chula? ¿Qué palabros usa? 

¿Cómo come tu hijo?

18 de octubre de 2017

Lo pregunto por qué la mía come como el culo. Perdona la expresión tan bruta, pero es que no puede ser más fiel a la realidad que vivo diariamente. Llevo 21 meses peleándome con Eli por este tema. Primero no quiso teta. O la quiso, pero no había leche suficiente. Después como no había otra, llego el biberón. Tuvimos las mil y una para que fuera tomando la leche que tanta falta le hacía. Se dejaba siempre la mitad del biberón aun sabiendo que había que echarle menos para no frustrarnos cada vez que se dejaba más de la mitad sin tomar.
Cuando parecía que le habíamos cogido el truco a eso de alimentar a la peque, llego la alimentación complementaria. ¡YUHU! Madre mía… que despropósito de situaciones vivía día tras día. Y lo que es peor las vivo todavía... Mis estados de ánimo pasaban de la alegría más absoluta cada vez que a Eli le entraba algún alimento en la boca y no lo expulsaba, a la tristeza más infinita por no saberla incentivar hacia los manjares que la proponía.
¿Tendría que tener hambre alguna vez no? Pues no. Pero como todo el santísimo mundo me decía que estaba gordita, que estaba activa y parecía feliz… pues me la tenía que envainar. Y mi angustia de que no comiera más cosas que leche ha ido evolucionando a que ahora, no coma “sano y variado” como pone en el puñetero papel de las pautas de la A/C.
No te lo creerás, pero aún tengo pegado ese papel en el frigorífico, recordándome, cada vez que lo miro, que soy una madre inútil que no sabe cómo hacer para que su hija coma decentemente.
He pasado por todo tipo de fases… La fase de los gritos, lloros y angustia. La fase de forzarla a comer, con su correspondiente culpa. (No me siento en absoluto, orgullosa de esa fase e intentamos no obligarla.) La fase de leerme todos los libros que pillo sobre alimentación infantil. Todos. La fase de pasar de verdad, es decir, que coma la cantidad que quiera sin importarme nada. Le pongo en su plato lo que haya ese día de menú que generalmente (casi siempre) es lo mismo que como yo. A veces come un poquito y otras llora, mientras me mira comer por que no le gusta lo que hay.

He seguido los consejos de esos libros, blogs, foros, revistas… he hecho lo imposible. Y nada funciona. Siento que cada vez vamos a peor. He probado darle tiempos y si no ha comido a jugar o a dormir sin ponerme nerviosa ni mostrar ninguna emoción negativa... he probado dejarle  tenedor, he probado a darselo yo y luego que ella siga. Pero un día tras otro y que solo haya tomado fruta y leche en todo el día a mi me saca de quicio. Por que si le pones pan, croquetas o pavo se las come sin rechistar ¡y encima pide más!
Creo de verdad que lo he probado todo y la niña sigue sin tener gusto por comer y ganas de querer probar cosas nuevas. Esa es otra. ¡Me quedo sin ideas! La semana pasada, pensando que le gustarían las empanadillas se las preparamos con todo nuestro amor... bueno, pues arcada y pá fuera, llorando como una loca.
A veces hay un par de días que come genial, incluso más de lo normal y a los siguientes empezamos a saltarnos comidas. Lo que provoca que mi ansiedad vuelva a aflorar cada vez más fuerte. Hoy por ejemplo ha desayunado bien, normalmente desayuna bien. A veces galletas con leche tipo puré y otras unos cereales biológicos que son los únicos que hemos encontrado sin tanto azúcar... que ahora ya la empiezan a gustar menos. Después de comer suelo preparar de todo y compensando entre comida y cena por ejemplo si de comer hay verdura, por la noche pescado o carne... En esta casa comemos plato único y a veces plato combinado, y casi mejor por que si no me tocaría tirar más cantidad de comida.

La fruta, Eli se la come entera de hecho es lo que mejor come. La peque ya tiene todos sus dientes disponibles y listos para maticar. Pero solo los utiliza para lo que le conviene. Cuando esta de buen humor, tiene hambre y encima le gusta lo que hay en la mesa, los planetas se alinean, come sola y hasta se acaricia la tripa diciendo "¡bambuuu!" como cuando le enseñamos que el oso panda come bambu. Esos dias son solo cuando hay costillas con patatas, arroz con salchichas y ya. 
¡Pero no puede comer solo eso! Me rompo la cabeza para que coma más verdura, el pescado se lo solía comer bien y ahora no lo quiere. Ya he optado por darle purés de esos alimentos. Pero muchas veces los rechaza... 

Hemos tenido rachas buenas de comer aunque fuera muy, muy poca cantidad sin obligarla y sin saltarse comidas a llegar a este punto sin salida del que ya, paso los días cansada y frustrada con este asunto.
No sé si algun día cambiará esta situación tan desesperante... algunos días pienso en darle todo lo que pide, aunque sea malo y tirar la toalla de su educación culinaria. Otros días pienso que si hago eso, me sentiré muy culpable por provocar que sea una comistrajas en un futuro cercano. ¿Tengo que dejar de insistir? ¿Tengo que dejar que sea ella quien me pida comer? ¿Le doy todas las guarrerias que me pida y dejo de martirizarme? ¿Sigo estableciendo limites? Estoy perdida. 

De momento el el cole ya he comunicado que sigue comiendo peor y que por favor el día de yogurt y galleta que le den fruta. No falla que el día que toca eso la niña se salta la comida...

Esperemos que la cosa mejore pronto. 

Y tu hij@ ¿qué tal come? ¿Has vivido algo similar a lo que cuento?

Lo que peor llevo de ser madre

16 de octubre de 2017
Cuando me convertí en madre no tenía ni puñetera idea de la que se me venía encima. Imagino que a muchas les pasa lo mismo... Te lo cuentan por encima, te imaginas un bebé, al que dar de comer, al que bañar y cuidar... y ya. Pero ese bebé crece. Y crecer implica muuuuchas cosas. En definitiva la maternidad implica cosas buenas y malas. Y como todo el mundo habla de lo maravillosisimo que es convertirse en en madre, pues aquí vengo yo a aguaros la fiesta. Que no. Que yo lo que quiero es desahogarme y contar lo que peor llevo de ser madre. He aquí las razones del titulo del post:

1. Sentirme juzgada por cada acto que hago con la peque. Pues si. Eli y yo vamos paseando por la calle y de repente a la niña se le antoja coger una piedrecilla del suelo y comérsela. Mi primera reacción (sé que esta mal y lo reconozco) es pegarla un grito diciéndole que no se coma las piedras que va encontrando. Después me doy cuenta del grito que la he pegado y miro a mi al rededor a ver si alguien me esta echando una mirada reprobatoria... De momento Eli no ha montado ningún pollo por la calle, aun no se como reaccionare... pero seguro que me pongo a mirar a ver quien esta cerca y así, ver venir el comentario inoportuno de turno. Lo mejor de todo es que, que yo recuerde, nadie nos ha dicho nada de momento. Pero leyendo continuamente twitter y otros blogs de mamis a los que les pasan estas cosas yo ya voy prevenida por si las moscas.
También me pasa con la familia. Sobretodo con la política, ya que a la mía no la vemos demasiado y las veces que quedamos no me siento juzgada en absoluto, de momento. 
Con mis suegros al vernos mas, es inevitable que ellos vean como hago yo las cosas con Eli. La forma de darle de comer, la forma de hablar, tener muy claras sus rutinas de sueño... puedo ser una madre un poco tozuda y mandona. Me gusta que las cosas se hagan a mi manera, ya que llevo casi todo el peso de la educación y cuidado de la peque, por lo tanto me siento muy responsable. Y aqui viene la segunda razón lo que peor llevo de ser madre:

2. Sentirme una madre dictadora cada vez que tengo que defender sus rutinas de sueño, de comidas, de salir a la calle... siempre que hacemos algo que trastoca las rutinas de la peque, lo pagamos y bien caro. Pues eso como la gente cercana no lo ve de cerca, no se lo creen y me tratan como la típica madre controladora y maniática que quiere hacerlo todo como ella diga. ¡Ay! si supieran el carácter que tiene mi hija de puertas para adentro. Seguro que más de uno se lo piensa dos veces antes de juzgar. Que yo eso de que a las 2 en punto coma y a las 2 y media se eche la siesta no lo hago por que me apetezca a mi. Que como la peque no duerma sus horas, tenemos Gremlin para rato... y eso solo lo soportamos vemos su padre y yo.

3. Tener que dar explicaciones. Ya lo llevaba mal antes de ser madre... ¡Y ahora lo llevo el triple peor! "¿Que tal la niña?" "¿Esta comiendo?" "¿Hace  caquita?" Siiii.... uf. Es una cosa mía ¿eh? Que sé que lo hacen con buena intención y por interesarse pero... me siento como si estuviera en un interrogatorio. Y claro si lo haces mal, la culpa es de mamá. Es una cosa de inseguridad mía, lo sé. Pero no soporto tener que dar explicaciones de lo que hago y lo que no además de dar razones para que se pongan un poquitin en mi lugar y entiendan mis decisiones.

4. La responsabilidad de educar a la peque la mayor parte del tiempo en solitario. Debido al trabajo del papá, Eli y yo pasamos muchas horas juntas. Muchas horas solas. Fue difícil cuando recién parida y con una cesárea muy dolorosa me quede sólita a los 15 días de nacer la pequeñaja. Difíciles han sido estos 21 meses, también por mi decisión de estudiar y hacerme cargo de la peque a la vez... Alguno dirá, pues tu te lo buscaste. Pues si. Pero no quería quedarme estancada. Algún día mi niña será, mayor ira al cole y yo tendré que volver a trabajar, vamos digo yo. Pero eso es otra historia. A lo que me refiero es, a tener que decidir millones de cosas referidas a la niña, yo sola. Saber que la batuta de su educación, de "moldearla" y guiarla es mi responsabilidad la mayor parte del tiempo, me asusta y me da miedo equivocarme. Este verano en muchas de las conversaciones que tuvimos, se lo comente a mi marido, que me bloqueaba que él no estuviera cuando le necesitaba. Me paralizaba. No me parecía justo y por eso, estos meses hemos tenido una crisis grande que veo ya, superada.
A veces me satura esta responsabilidad, de tal manera, que tengo que dejar que mi marido decida solo en ocasiones. Que me pregunte continuamente "¿Y ahora que hago?" Y esperar que yo sepa todo lo que hay que hacer, también me puede. Otras veces digo como deberían de ser las cosas y no me hacen ni caso y ahí exploto... Educar entre dos es una tarea complicada. Ahora que lo pienso hasta daría para un post. Y entre uno, la culpa de que la niña sea como es, se la lleva la menda. Un cuadro vamos.

5. Cuestionarme cada cosa que decido llevar a cabo con Eli. Para echarle más miga al asunto encima desde que soy madre, me he vuelto muy insegura. Ahora la peque lo esta pasando mal con el tema cole. Parece que unos días vamos bien y que esta genial y a los siguientes, esta rabiosa y enfadadísima con el mundo. La entiendo... es un cambio muy grande y es pequeña, y aunque parezca que lo lleva bien, estar sin mi después de tanto tiempo juntas, tiene que ser horrible para ella. Además estamos intentando quitarle un poco esa dependencia que tiene a hacia su mantita, por que se pega unos cabreos, llamándola cuando no la tiene... Queremos que solo sea un juguete de apego para dormir, pero Eli la busca todo el tiempo, y veo que la limita de hacer muchas cosas. Todo el tiempo la esta acariciando y sin hacer nada. Como no este cerca se pone muy nerviosa... pues ayer hablándolo con el papi, le dije que no podíamos seguir así. No podemos hacer nada sin que no este su Ada. Y alguna rabieta que se ha pillado ha sido solo por este objeto, siempre por no tenerlo cuando ella quiere. Ayer la convencimos con mucho esfuerzo, de que solo es para dormir, arriesgándonos a que ni siquiera se tomase el biberón por no dársela. Al final cenó mejor de lo esperado... pero por la noche se despertó entre sollozos, gritando por su Ada (no sabemos por que la llama así...) aun teniéndola en sus manos. Y hoy la entrada al cole de nuevo ha sido un horror de llantos y de no querer soltarme... Y en ese momento pienso ¿LO ESTOY HACIENDO MAL? Con tantos cambios, ¿debería dejarle su mantita sin pensar en la dependencia que le provoca? Y si se la doy ¿Estoy dejando que mi hija deje de hacer cosas, aprender o jugar por la dichosa mantita?

6. La maldita culpa. A lo anterior se le une el haber decidido algo y cagarla nivel máximo. Como el ejemplo que pongo en el punto 5. Hoy creo que lo he hecho muy mal "quitandole" su objeto mas preciado en un momento tan duro  para ella como su reciente escolarización. La rabieta de ayer fue innecesaria si yo no pensase en lo que puede limitarle, el que tenga la Ada todo el santo día con ella.
Veo que no dándosela y dándosela la estoy haciendo un lío tremendo y solo por mis mierdas mentales la estoy fastidiando. Lo mismo me pasa con las comidas. La culpa me hace martirizarme y pensar que lo mismo la he provocado yo, que no le guste comer por las veces que la he obligado ha hacerlo. O por hacerle un lío ofreciéndole comida entera y aveces triturada... o por que a lo mejor no comí lo suficiente en el embarazo... Me siento culpable por las veces que le pongo dibujos o... por que, que tenga tan poca iniciativa es por que yo le digo siempre lo que tiene que hacer... tengo tantos defectos, tantas cosas que cambiar para que mi hija no sea un mal reflejo de mi misma, que me culpabilizo de todo cuanto hago con ella o por ella. Si quitamos lo anterior, realmente lo que peor llevo de ser madre es la puñetera culpa que me persigue por cada cosa que decido por Eli. No quiero que sea perfecta, pero mejor que yo, si. Y la responsabilidad del punto numero 4 esta ahí presente. 

Por lo menos no cesaré en mi afán de ser la mejor madre para ella aunque me cueste muchas lagrimas y angustias. 

Y a ti ¿Qué es lo que menos te gusta de ser madre/padre? ¿Te reconoces en alguno de estos sentimientos? 

- "Mamá ¿parque?"

5 de octubre de 2017

No... por favor...

Eso es lo que pienso cuando llegan las seis y media de la tarde y toca salir a la calle. Por favor que no me pida ir al parque. No por que no me guste ir. La verdad es que me encanta ver a Eli jugando con la tierra, ver como aprende a subir los toboganes y demás artefactos creados para romperse los dientes... me gusta ir, PERO SI NO HAY NADIE MÁS en el parque. Ni padres, ni niños. Ala ya lo he dicho. Soy una madre antisocial.
Ahi me ves. Saliendo de casa cargada con el cubo y la pala, deseando no tener que sacarlos de la cesta del carro. 

Le digo a Eli que vamos a dar un paseo y luego vamos a jugar al parque. El paseo consiste en ir de parque en parque para comprobar que no hay gente. Así de triste soy. Pero como esta haciendo muy buen tiempo todavía, están hasta arriba. Llenos de niños saltando como locos en los columpios, tirando arena o piedras al cielo, padres y madres apostados en el banco de al lado fumando o de charleta sin hacer caso de sus vástagos, algunos mirando a los niños pero sin meter baza para mediar en los conflictos. ¡O lo que es peor metiendo baza para regañar al tuyo!

De parque en parque y tiro por que me toca.

Sigo mi paseo sudando a mares por que no voy a poder alargar la agonía mucho mas tiempo. He de decir que Eli va tranquila en su carro mirando todo y esperando paciente que llegue su turno de diversión. En la calle si es paciente. Una niña ejemplar. La peque no pega, ni tiene arrebatos de locura. De momento. Pero en cuanto ve un cubo y una pala ajenos los coge como si fueran suyos y sudo más. No quiero que venga ningún padre/madre malhumorado a echarme la peta delante de mi hija. 
No soporto esas situaciones.
No me sé defender. Me aturullo. Me siento pequeñita y si pudiera cogería a mi hija en brazos y saldría corriendo sin mirar atrás. Con el carácter que tengo y me achanto a la mínima.
No estábamos en un parque. Pero este verano viví en mis carnes una situación que me dejo en ese estado de indefensión. De vacaciones nos alojamos en un hotel con bufe libre. Y una de las noches fui a calentar el biberón de Eli al único microondas que había en la sala. Como teníamos prisa me lleve a Eli conmigo de la mano. El microondas no estaba en funcionamiento, así que lo abrí para meter mi bibe. Sorpresa, había un biberón lleno pero no había nadie. Inocente de mi pensé "anda, seguro que algún papá/mamá despistado se ha olvidado del biberón de su pequeño. Lo voy a sacar para meter el mio ya que no hay nad..." de repente una voz detrás mía "oye oye oyeee perdona! Que estaba yo antes!" Me quede petrificada. Me dio un susto tremendo. Era un tío gigante y tenia una cara de mala leche que alucinas. Me aparte, cogí a la niña en brazos y le dije bajito " Ay perdona. No había nadie y ..." "Ya bueno, estaba dentro mi biberón." Me contesto con una mala leche el tío... Viendo que no era muy colaborativo me calle. Esperé. Sabía que el tío ese no estaba calentando el biberón por que el microondas seguía apagado. Pero me quede ahí parada sin decir ni mu. Espere mi turno apretando a Eli contra mi sin decir nada. Ni defenderme ni explicarme... intuía que me iba a pegar contra un muro si decía algo. Después se fue.
Le conté indignada lo sucedido a Fer y me dijo que por que no le había dicho nada. Pues por que en esas situaciones me cohíbo muchísimo.

¿Por eso no me gustan los parques? Por eso y por más. Me revienta y sé de buena fe que los hay, que haya padres que pasen de sus hijos, que no pongan limites y que no les enseñen a respetar a los demás niños. Eli y yo nos hemos topado con niñas que cogen sus juguetes y se los quitan sin preguntar, otras veces preguntan si pueden jugar y yo siempre dicho que si, claro. Ayer sin ir mas lejos fuimos a dar un paseo a ver a los patos y después al parque que había cerca. Este parque es grande tiene varios toboganes, un tubo para meterse y una plataforma en forma de barco que a Eli le encanta conducir. También hay una mesa con un banquillo para sentarse a la que la peque también le gusta mucho subirse y mirar. Ayer había un grupo de niños mayores que la niña. Tendrían ya, sus 3 o 4 años... Corrían de acá para allá enloquecidos, como niños, claro. Eli los miraba e intentaba hacer lo que ellos. Le alucina mirar a los niños mas mayores que ella. Se queda como un pasmarote ahí clavada, les dice "¡hola nena!¡Hola nene!" moviendo su manita mientras generalmente los pequeños la ignoran cosa que comprendo perfectamente. Pero a mi me da penilla, no te voy a engañar. Bueno, a una de esas peques le molestaría que Eli estuviese sentada en el banquillo de la mesa y ¡le dio por cogerla de las manos y tirarla al suelo para ponerse ella!O_O Mi marido que esta vez si estaba con nosotras, le dijo a la peque que eso no se podía hacer y yo corriendo me fui a por la peque a cogerla en brazos. ¿Dónde estaban los padres de esa niña? En el banco de enfrente y sin inmutarse. Casi me acerco a ellos a increparles que clase de irresponsables eran. Pero me contuve. NO quiero liarla. ¡no me gusta! Les eche un par de miradas asesinas a ver si se levantaban por lo menos, pero nada ahí se quedaron... yo por mi parte, después de preguntarle a Eli si estaba bien, lo que me salio fue decirle que tenía que defenderse. ¡Que no podía dejar que la tiraran!
Después pensé que era una tontería, mi niña aun es pequeña para entender que hay niños que tratan mal a otros. Me sentí fatal. Ella en casa tiene mucho genio (aveces hasta nos pega) pero le pasa lo que a mi. ¡Se acobarda en la calle! ¿O simplemente es que aun no sabe defenderse? La verdad es que papá y yo estábamos dentro del parque, viendo lo que podía pasar, mirando todo el tiempo a la peque ¡y no pudimos evitarlo! También me siento mal por ello... 

En la urba de casa también hay un parquecillo al que solemos bajar de vez en cuando y allí nos juntamos algunas vecinas que tienen niños de la edad de Eli mas o menos. Pero tampoco me gusta el rollo que se crea. Me refiero al "¿Te quedas con mi hijo esta tarde que yo me voy a pilates?" No me va. Sé que obligatoriamente Eli en un futuro tendrá que tener sus amistades y yo hacer de tripas corazón por ella, pero aun es pequeña y me resisto a esas situaciones que comprometen mi tranquilidad y estabilidad emocional.

De momento vamos de parque en parque y tiro por que me toca.

Y a ti ¿te gusta ir al parque con tus peques? ¿Como lo llevas cuando tienes que lidiar con alguna situación difícil? ¿Te ha pasado algo parecido a lo que cuento?


Ella nunca estará.

5 de octubre de 2017


Eli se ha vuelto a poner malita. De repente ayer
de madrugada vomito toda la cena en la cuna, en la ada (su mantita), en el suelo... había una pota monumental. Perdón por ser tan grafica. Nos pusimos manos a la obra. Papá con la peque a la bañera y yo a recoger el tema... me había tomado un frenadol hacía unas horas y estaba zombi pero aun así me entraron ganas de vomitar a mi también. La primera vez que Eli vomitaba de esa manera. Mientras iba recogiendo el estropicio, pensaba en que la noche iba a ser larga. Tenía la pequeña esperanza de que solo hubiera sido un corte de digestión pero no. La segunda vez echo el agua que nos había pedido. Y ya tomé la decisión de trasladarme a su habitación. El ritual de cuando se pone malita estaba activado. Al papel higiénico y al termómetro se unieron el vasito de agua, papel de cocina y una ensaladera para los próximos vómitos. Puse a la peque a mi lado en la cama de noventa e intentamos dormir. 3 veces tuvimos que utilizar la ensaladera que hacia las veces de palangana. Mi pequeña ya solo echaba bilis. Aunque se quejaba, pudimos dormir de tanto en tanto. A las 3 de la mañana viendo el panorama llame al contestador del centro de salud y me dieron cita para hoy mismo a las 10 de la mañana. 
He llamado al cole, desayunado,  preparado la bolsa con pañales, toallitas, ropa de recambio, agua y un babero de esos gigantes por si acaso.

A las 9 se ha despertado con caca blanda... ufff. La he cambiado y vestido. Después la he ofrecido algo que sabía que podría gustarle. Pavo. Se ha comido la mitad de la loncha. Como me ha parecido poco y llevaba muchas horas sin comer nada le he preguntado si quería leche y me ha dicho que si. Se ha tomado un cuarto del biberón. 

La he cogido y al medico. Cuando salgo del coche apurada de tiempo, habiendo cargado el carro con todos los archiperres, me doy cuenta de que la llave de mi coche no funciona. Mierda. Y ahora como cierro el coche. He empezado a hablar en arameo, acordándome de mi mala suerte... al final, he llamado al papá y me ha iluminado: "cierra con la llave manualmente" ok.
En el medico nos ha atendido otra pediatra... me ha recetado suero. Que no coma nada más en todo el día que eso. Vale. ¿Y si no lo quiere? Pues dale agua, que esté hidratada. Genial. 

Vuelta al coche con la niña, el carro, la mochila, la bolsa de recambio... ¡Y el coche se había quedado abierto! ¡WTF! Solo se había cerrado la puerta del conductor. Mi no entender... he llamado otra vez al padre. "No te preocupes, ya lo arreglaremos" 
Llego a la farmacia y compro el suero. Y como veo que Eli esta bien y retiene el desayuno, me envalentono y me voy hacer la compra de la semana. Quería quitármelo de encima cuanto antes. Cuando hemos llegado al súper, la peque ha vomitado el desayuno al lado de los carros. Que guay. La he tranquilizado. Me he organizado y he seguido adelante con mi propósito. He hecho la compra en tiempo record.

He llegado a casa, he recogido compra y cocina, he hecho las camas, barrido, fregado platos... mientras intentaba darle el suero a la peque de poco en poco como me habían indicado. 
He llamado a mi madre. Y como no cogía el teléfono (nunca está cuando la llamo) la he dejado un mensaje diciéndole que hoy no podíamos quedar por la tarde, por que la niña estaba mala. 
Hace tiempo, meses, que no la veo. La semana pasada, la eché de menos por primera vez en años. Necesitaba ayuda. Necesitaba su ayuda.  Me abrí a ella de nuevo. Y está semana me decidí a darle otra oportunidad para intentar algo, otra vez. Pero cuando la he necesitado no estaba. Nunca está.
Así que cuelgo. Respiro hondo. Miro a mi hija. Y pienso: "Mientras yo este en este mundo nunca te voy a dejar sola"